ABANSD’ARA

Los hechos del Palau, 20 años después (1980)

Ramón Guardans Vallés 1980
20/05/2020
2 min

Peces Històriques Triades Per Josep Maria Casasús[...]

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Pertenecí a la Junta del Orfeó Català durante una década […] En la ocasión de que tratamos me tocó actuar de presidente en funciones por la ausencia de su titular, el inolvidable Félix Millet Maristany, […] La interpretación del Cant de la Senyera estaba autorizada desde bastante tiempo antes, pero con la ridícula condición de que no podía cantarse ni al comienzo ni al final de ningún concierto, sino como una pieza más del repertorio. Esta restricción había sido aceptada por diversos orfeones que, por lo tanto, lo cantaban. Y no había sido admitida por el Orfeó Català. Para celebrar el centenario de Joan Maragall se proyectó un concierto de homenaje. […] Se nos ocurrió aprovechar la ocasión para salir de una vez del impasse en que nos hallábamos: siendo de Maragall la letra del Cant de la Senyera, abrir con éste la tercera parte, con lo cual le dábamos el puesto de honor y sin embargo cumplíamos con la imposición de interpretarlo en medio del programa. Hoy estos equilibrios -para quienes no hayan vivido esa época- parecerán raros y hasta despreciables. Ciertamente durante cuarenta años los avances eran de este tenor y los logros de esta naturaleza. […] A tres días vista del concierto se nos comunicó la resolución del Gobierno Civil prohibiendo el Cant de la Senyera. Me entrevisté con el general Acedo Colunga, haciéndole ver la irregularidad de su decisión puesto que el Orfeó cumplía rigurosamente en este caso con la autorización anteriormente dada. La conversación fue increíble, con amenazas de prisión para toda la Junta si se producían alborotos y con una total cerrazón a admitir nuestro correcto planteamiento. Félix Millet y yo planeamos entonces una salida audaz del conflicto. Ausente él de Barcelona, me fui a ver al ministro de la Gobernación. Le razoné, admitió y aceptó nuestros argumentos, y el error del gobernador civil, y le ofrecí la solución: acudirían al concierto, previamente invitados, algunos ministros presentes en Barcelona […] Al iniciarse la tercera parte, que tenía que abrirse con el Cant de la Senyera, el público prorrumpió en aplausos y gritos, tan persistentes que ahogaban totalmente el coro. La reacción era admirable y emocionante. […] Terminó el acto como es sabido: el gobernador, en una prueba de fuerza y con evidente error, había sembrado la sala de policías y el tumulto se armó sin que sirvieran para nada los esfuerzos que hicimos los miembros de la junta y otras personas de buena voluntad para evitar las detenciones y los malos tratos. Luego, con el vocal de la junta y decano del Colegio de Abogados Frederic Roda Ventura […] fuimos a la Jefatura Superior de Policía. Nuestras argumentaciones, nuestros requerimientos y hasta nuestras exigencias para que liberaran a los detenidos, tan desmedida e injustamente apresados, fueron vanos. Comprendimos que todo estaba prejuzgado y establecido de antemano. Tan sólo, a altas horas de la madrugada, y al precio de ofrecerme firmemente a quedarme en su lugar, conseguí la liberación de Miquel Xancó, escayolado de medio cuerpo y con problemas familiares graves. Fue una mínima victoria. […] Esta es una triste historia, como tantas otras de nuestro contrariado país. Pero fue una siembra amarga que dio su fruto.

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