16/10/2020

La separación de Suecia y Noruega (1905)

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La separación de Suecia y Noruega (1905)

Peces Històriques Triades Per Josep Maria Casasús[...]

El día 8 acordaba el Parlamento noruego declarar disuelta la unión con Suecia, y, en consecuencia, cesaba el poder constitucional del rey Oscar II. Impuesta la unión por la fuerza, hay que felicitarse, en medio de todo, de que haya quedado rota sin violencia, aparte de lo cual era de prever que, tarde o temprano, sucedería lo que acaba de ocurrir. Hay uniones que no son posibles, aunque parezca que la situación geográfica del país las favorezca; lo mismo pasó en 1830 con los Países Bajos y Holanda, y ha sucedido no pocas veces en la América del Sur. En 1814, para castigar los aliados a Dinamarca, por su fidelidad a Napoleón, segregaron de ella a Noruega y se la regalaron a Bernadotte [imatge adjunta], el tránsfuga francés, convertido en enemigo del Ogro de Córcega después de haber sido uno de los más furibundos sans-culottes y de haber recibido de Napoleón el bastón de mariscal y el título de príncipe de Ponte Corvo. Noruega protestó de que así se dispusiera de sus destinos, pero nada le valió, y Bernadotte, proclamado rey con el nombre de Carlos XIII, se ciñó la corona, quedando enlazados los dos países bajo el régimen de la unión real. Hay que tener entendido, sin embargo, que cada país se regía por una constitución especial, y mientras la de Suecia apenas merece el nombre de tal, por lo restringidísima, la de Noruega es bastante liberal, si bien no existe sufragio directo sino por medio de compromisarios. [...] A creer a los noruegos, Suecia no observó nunca con lealtad el pacto de la unión, y tal vez sea cierto. Al reunirse los dos países bajo la corona de Carlos XIII Noruega se hallaba en un estado de inferioridad grandísima respecto a Suecia, que era una especie de reflejo de Francia, pero con el tiempo aquella nación, casi puramente agrícola, se ha hecho también industrial, la instrucción pública ha alcanzado un grado de adelanto asombroso, ha aumentado la importancia comercial, y Noruega, a la voz de sus escritores y literatos se rebelaba de cada día más contra las infracciones constitucionales que cometía el monarca. […] A estas horas se habrá izado ya en los fuertes y edificios la nueva bandera. Por su parte, el rey Oscar ha convocado el Parlamento sueco ( Riksdag ) pero no es de creer se llegue a la guerra, pues no se les ocultan a los suecos las dificultades que supondría la campaña. […] Todo induce a creer que el Parlamento sueco se dará por enterado, y los dos países continuarán tan amigos como antes, cada uno por su lado […]

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