El Carnaval de Barcelona 1860
Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsEl Carnaval de Barcelona es hoy sin disputa uno de los más notables; sin embargo, hace apenas cinco años era uno de los más frívolos y hasta si se quiere repugnantes. ¿A qué se debe semejante metamorfosis? ¿Quiénes han contribuido a elevarle a la categoría que hoy ocupa entre los mejores de Europa? Primeramente la Sociedad del Borne, representando cada año con mayor aparato los actos más notables de la corta vida del célebre personaje, Rey de la broma, desde su llegada a Barcelona hasta el día de su muerte, en que se le tributan los honores fúnebres con toda la pompa fantasmagórica que su estirpe requiere. Luego los Satélites de Canonje [l’enllustrador i prestigitador Fructuoso Canonje (Montbrió del Camp, 1824 - Barcelona, 1890)], ostentando los atributos de la Industria nacional de i-lustrar botas y acompañando en vistosa y marcial comparsa al popular prestidigitador, su digno jefe, que en traje de emperador romano y sentado en soberbia carretela arrastrada por seis briosos caballos ricamente enjaezados, recorre las calles de esta ciudad repartiendo versos alusivos a su industria y arrojando al propio tiempo y con profusión medallas conmemorativas, o sean, monedas de cobre adornadas con cintas de vivos colores. Además la Sociedad Coral de Euterpe, ya dirigiéndose sus individuos, vestidos a la veneciana, en lanchas empavesadas elegantemente e iluminadas con infinidad de faroles de colores a obsequiar con una brillante serenata a las tripulaciones de los buques surtos en el puerto, ya llevando a efecto una cuestación a favor de las Casas de Beneficencia representando una numerosa comparsa de festivos segadores. No menos contribuyó El Círculo Ecuestre, recorriendo las principales calles y paseos de esta población en lujosa y arrogante cabalgata cuestando también para los pobres. Y finalmente, las Sociedades del Olimpo, Ateneo, Triunfo, Casino Artesano, Pireo, Odeón e infinidad de otras que no recordamos han ido esmerándose a porfía en contribuir al mayor lucimiento de tan espléndidas fiestas recogiendo al propio tiempo donativos para objetos filantrópicos. Elevado el Carnaval a tal altura, gracias a los esfuerzos de las indicadas sociedades y a la cultura cada día creciente de los moradores de esta capital, nada más oportuno que la Crónica de los importantes sucesos a que dé lugar en Barcelona su bullicioso reinado. [...]