El Carnaval y los bailes de máscaras
Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsDe unos años a esta parte observamos una especie de renacimiento de las fiestas de carnaval que parecían como algo pasado a la historia. Pero la historia, vieja ciencia maliciosa, nos lo ha retornado bajo la forma de reviviscencias folklóricas y alegrías tradicionales. El caso es que este año va a haber bailes y concursos de disfraces, celebraciones gastronómicas de platos memorables de la licencia carnavalesca y pantagruélica, desfiles y cabalgatas en distintas partes de España. Y si ello hasta cierto punto no es de extrañar como reacción ante la grotesca prohibición del Gobierno de Franco, el hecho es que en muchas partes de Europa y de América se observa una parecida resurrección de la fiesta inmemorial. El carnaval como fenómeno social y como diversión milenaria se ha mirado desde todos los aspectos. Uno de los últimos trabajos, el de Claude Gaignebet (París, 1974) considera el carnaval como el ciclo litúrgico central de una religión. Una religión sin escritura, transmitida por tradición oral y por fiestas comunes, que se perpetúa en las más distintas civilizaciones. El esfuerzo de Gaignebet, es laudable y a la vez extremadamente complejo y demasiado nebuloso para explicar esta constante que representa la existencia del carnaval, cuyos orígenes distan mucho de ser conocidos. Porque lo cierto es que de algo tan perpetuado durante siglos como es el carnaval, ni se conoce su origen ni se ha aclarado satisfactoriamente la etimología de esta palabra que ha hecho tan brillante carrera. Cualquier diccionario etimológico nos dirá que la palabra carnaval procede del italiano carnevale, que viene a su vez del latín carne levare, es decir, levantar la carne, prohibir comerla, empezar la abstinencia. Parece más lógico que esta palabra definiera el Miércoles de Ceniza y no los días de licencia del Carnaval. Por otra parte, cualquier diccionario nos dirá también que el Carnaval es el período que va desde la fiesta de la Epifanía o sea el 6 de enero al miércoles de Ceniza; época que no es en absoluto de abstinencia. El nombre tradicional castellano es más lógico, ya que es Carnestolendas, que aparece por primera vez en el siglo XIII y que viene de la frase latina “ domenica ante carnes tollendas ”, es decir, el domingo antes de quitar las carnes, el que precede al Miércoles de Ceniza antes de la Cuaresma. […] Las máscaras nacen en Italia y se ponen en boga en toda Europa durante los siglos XV y XVI. […] La máscara está siempre a la disposición del hombre para el furtivo gesto de ponérsela y, al ocultarse tras ella, revelarse en muchas ocasiones, con una mayor y más descarnada sinceridad. Así lo vio el magnifico Víctor Hugo en un verso de enigmática paradoja: “ Visage marqué, cœur á nu ”.