18/04/2020

Hacia otra medicina social (1962)

2 min
JOSEP ESPRIU ‘CIANÓFILO’ 1962

Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsNo es esta la primera vez, ni será la última, si Dios quiere, que nuestras cuartillas van a reflejar nuestra preocupación por la práctica de la Medicina, pues tenemos noticia muy clara de cómo se produce y desarrolla, casi siempre, el encuentro entre enfermo y médico. Este encuentro es la llamada de un ser humano a la puerta de un arte y de una ciencia que sabe que existe siempre dispuesta a devolverle la paz de su mente o de su cuerpo cuando cree o supone que la ha perdido o la va a perder. Pero detrás de esta puerta, este ser humano angustiado cree va a encontrar y debería encontrar siempre, a otro ser humano, el médico, decidido a compartir esta inquietud y a aplicar toda la gama infinita de saberes que abarcan aquel arte y aquella ciencia, para salir juntos y airosos de una problemática extensísima que abarca desde la menor preocupación, hasta el mayor infortunio. […] Pero en este encuentro se interponen consideraciones de peso abrumador y vital para ambos, más que suficientes para que surja disgusto y desilusión. Los médicos no hemos pactado con este modo de establecerse la relación entre nosotros y nuestros enfermos. Desde distintas tribunas, organizaciones, asociaciones y corporaciones venimos pregonando, con mayor o menor acierto, nuestro disgusto y nuestra desilusión y nuestro decidido propósito de liberar a nuestros enfermos y, por lo tanto, a nosotros mismos de estos sentimientos que no expresan, nada más ni nada menos, que la negación más o menos parcial de la auténtica medicina. De este sentir se ha hecho eco, incorporándolo a su misión trascendente, la Asociación de Humanidades Médicas de nuestra Academia, cuyos elevados fines vamos a precisar empleando las palabras con que nos convocó a todos los médicos, al iniciarse el actual curso académico, con la conferencia de Pedro Laín Entralgo, La enfermedad como experiencia filosófica : “-Sensible a la acuciante problemática de nuestra época, [la Asociación] se ofrece como hogar cultural a todos los interesados en el libre examen de las cuestiones referentes a la contingencia histórico-cultural en que el encuentro médico-enfermo se produce. Sabe que siempre ha existido una osmosis entre cultura y medicina, y entiende que si la cultura de nuestro tiempo es proximista respecto al hombre, la Medicina no puede quedar rezagada en un movimiento que quizás esté llamada a orientar y presidir.” […] La relación médico-enfermo da lugar a problemas vivos, que están en la calle, como suele decirse en terminología periodística, recogidos por instituciones, asociaciones y corporaciones que se afanan por encauzarlos y resolverlos; pero hasta ahora no habían merecido la serena atención académica, quizás porque sólo podía dársela una rama que cristalizara y aglutinara una auténtica inquietud humanística. […]

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