Pla Narbona, en Nueva York
Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsPor vez primera, ha expuesto sus dibujos en Nueva York, el artista catalán Pla Narbona. Ha entrado con buen pie en ciudad nada fácil para quien venga de fuera sin la tarjeta de presentación de los marchantes internacionales. Ellos controlan y deciden los mercados de la pintura. La pintura, como el arte en general, se ha transformado en mercadería para ricos. Pla Narbona ha venido a echarse a la corriente procelosa sin flotadores políticos. Boyas que se mecen engañosamente, salpicando con elogios las marejadillas. El artista ha llegado al desnudo -muy al día- sin otras túnicas que las dibujadas con imaginación. No conozco en más la obra de Pla Narbona, que mediante el haz de estos grabados y dibujos, colgados ahora en la galería neoyorquina. Sonríen, con toda la seriedad posible, en el comentario, agudo, perspicaz de una sociedad o mundo, atribulados por amenazas constantes contra el hombre, el individuo. […] En la serie, titulada “Visiones extraordinarias”, existe también la premonición de la catástrofe. Vivimos con la espada atómica de Democles suspendida sobre nuestras cabezas. La multitud gregaria, la superstición disfrazada de ignorancia, o al revés, crea sus héroes de guardarropía. […] Estas visiones de Pla Narbona cuentan con una profecía, cumplida ahora y siempre. En el surrealismo, el surrealismo de Magritte, de algunos de sus monigotes, pudiéramos interpretar el comentario a la realidad. Antes de la Revolución Francesa, la crítica debía ajustarse, mejor que a la existencia social, con dogmas impenetrables, a la presunción inútil de todas las realizaciones humanas. […] Pla Narbona ha creado una visión personal, en un mundo también en peligros. Incluso su tendencia hacia lo erótico representa, aquí, al menos, una estampa de nuestro día. Las máscaras de Longhi se le quedaron en su camino, a media asta, cubriéndolas de ridículo. El humor confía otra calidad a las estampas. Los bosques de manos, como ejemplo más sexual de la persona, se transfiguran en el mismo horror hacia la masa, si en ella anda en juego la libertad humana. No soy pesimista. Creo que se irán dando muchos palos de ciego, en el avance; éste existe, lento, inexorable, hacia otra sociedad. Sin olvidar que también esa estará forjada por las mismas gentes, con todas sus grandezas y la mayor parte de sus servidumbres. La emancipación del hombre irá adelante, con sus caídas y, al menos, sus traspiés. La tecnología servirá de ayuda, ampliando nuestros horizontes, de dentro y fuera, para estimar las cosas, en la solidaridad, ésta sí que por encima del individuo, para comprender que todos somos vecinos. En ese día pudiera ser verdad el amor a los semejantes. […].