ABANSD’ARA

Populismos

Populismos
Xavier Batalla 2007
13/02/2018
2 min

Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsLatinoamérica es una región partida políticamente por la mitad. En México, López Obrador atrajo, con su populismo, a los pobres urbanos y a los estados subdesarrollados del sur; Felipe Calderón, con su programa promercado, ganó en el norte. En Bolivia, cuatro de las provincias más prósperas piden la autonomía; las cinco más pobres, no. En Perú, las clases media y alta dieron la victoria al ex presidente Alan García para aho-rrarse un antiguo oficial que prometía populismo. Y en Ecuador ha ocurrido todo lo contrario que en Perú. El venezolano Hugo Chávez fue el primero de los neopopulistas en acceder al poder. Y lo hizo en un escenario que es extrapolable a toda Latinoamérica: el colapso de los partidos tradicionales, que naufragaron en la corrupción, y la fosa entre los que tienen y los que no tienen. Cuentan en Caracas que el histórico dirigente venezolano Carlos Andrés Pérez, más conocido por CAP, comenzó a perder el poder el día que su amante, Cecilia Matos, amiga de Carolina Herrera, obligó a volar a un teniente de aviación para reponer el hielo (para el whisky, no para el petróleo) que se había agotado en la residencia de Los Roques. El teniente abandonó poco después, como protesta, las fuerzas aéreas venezolanas. El edecán de CAP por aquel entonces era un tal Hugo Chávez. El modelo económico de la Venezuela saudí ya estaba en las últimas. A finales de la década de 1970 (con CAP en la presidencia) comenzó a desmoronarse el modelo de desarrollo que, gracias al petróleo, había convertido a Venezuela en una de las economías de mayor crecimiento. Veinte años después (con CAP otra vez en la presidencia), el país que contaba con las tres cuartas partes de su población en la clase media pasó a tener dos tercios de sus hogares sumidos en la pobreza. ¿Cómo se explica un derrumbamiento como este? Venezuela depende de las riquezas de su subsuelo, y el pastel se lo repartieron históricamente los dos partidos tradicionales (copeyanos -democristianos- y adecos de CAP). [...] Es decir, el modelo conómico era fácil de entender. El petróleo, que representaba el 80 por ciento del PIB, era la base del capitalismo de Estado, que era quien repartía el pastel. Y la elite se alimentó del Estado, igual que el sector inmobiliario de Miami. Es decir, se bebieron el whisky y el petróleo. ¿Cuál es el modelo de Chávez? Prácticamente el mismo, pero con los protagonistas cambiados. Chávez reparte subvenciones entre los que estaban excluidos, pero también distribuye corrupción. ¿Eliminan las subvenciones la pobreza o sólo crean dependencia política, como antes? Thomas Friedman, apóstol de la globalización, dice que la primera ley de la petropolítica populista postula que el precio del petróleo y el ritmo de la libertad se mueven en direcciones opuestas.

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