ABANSD’ARA

La sardana. Joaquim Serra: sencilla perfección

La sardana. Joaquim Serra: sencilla perfección
Xavier Montsalvatge 1965
05/09/2016
2 min

Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsActualmente, la sardana en Cataluña es una manifestación popular de indeclinable vitalidad. Como fenómeno artístico, en cambio, ha perdido buena parte de su significación al periclitar el nacimiento musical que le proporcionó un esplendor real aunque efímero. Antes del simbólico Pep Ventura, no hace más de una centuria, era un producto virgen que el Modernismo catalán valorizó incorporándolo a su proceso de adelantamiento cultural. Con la renovación de los objetivos que últimamente la música se ha impuesto, la sardana ha vuelto a su primitiva condición de curiosa y admirable danza genuinamente popular, a la que dedican su actividad los musicólogos, los eruditos del folklore y unos cuantos compositores especializados. La gravitación de la sardana en la música catalana de más ambición ha sido breve pero fructífera. A partir de Felip Pedrell, entre los músicos que en el traspaso de siglo dieron fisonomía propia a nuestro arte, no encontramos ninguno que hubiese rehuido la composición de sardanas, o que dejara de infundir a alguna de sus obras el ritmo y el carácter propio de esta danza. […] El malogrado Joaquim Se-rra, a los catorce años compuso su primera sardana. Extraordinariamente dotado, de una modestia casi enfermiza, escribió una docena escasa de partituras para concierto, todas de excelente factura, un buen número de canciones y medio centenar de sardanas, “ballets” populares y glosas varias para cobla, el conjunto instrumental que dominó como nadie. Formidable instrumentador -insuperable en la cobla-, músico de raza, de un instinto seguro, fino conocedor de todas las gracias de la música popular, nos ha legado un conjunto de obras a las que no les corresponde otro adjetivo que el de perfectas. Ceñida en los moldes formales que le dio Pep Ventura, la sardana va evolucionando. Surgen nuevos compositores, se concretan nuevos estilos, se busca afanosamente sintetizar hermanándola, la tradición y la renovación. Dudo, empero, que nadie pueda aportar a la danza catalana los valores sustantivos que encontramos en las partituras de Joaquim Serra, igualmente explícitos que en la música sardanística de Morera, Garreta y Toldrá.

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