ABANSD’ARA

El tercer proceso de Moscú

El tercer proceso de Moscú
Victor Serge 1938
10/03/2018
2 min

Peces Històriques Triades Per Josep Maria CasasúsEl tercer proceso a los viejos bolcheviques ha hecho surgir una emoción más fuerte que los dos anteriores. Supera su extravagancia en la impostura y la inhumanidad los dos anteriores que parecían, sin embargo, haber alcanzado aquellos récords. Solo sorprende al observador perspicaz por los detalles de la puesta en escena y por el elemento completamente cierto esta vez de locura despótica que se revela en la casa de Stalin. Jamás un dictador se ensañó con tanta perseverancia en destruir los cuadros del Estado, del ejército, de la diplomacia, de la producción de su país; en destruir a su propio partido, a los compañeros de su pasado, a los artesanos de su poder. Sin embargo, Stalin no está loco; se mantuvo como el político mediocre, astuto, engañoso y cruel que siempre fue. [...] Es todo el bolchevismo, es toda la revolución proletaria de Rusia, todo el socialismo internacional, alcanzado hasta en su pasado, hasta en su conciencia, hasta en sus valores morales y sociales esenciales que Stalin intenta deshonrar y matar. Empresa sin sentido que nos costaría aún años de pesadillas. El Jefe genial ha perdido todo sentido de la medida. La enormidad de la mentira y la gravedad de sus repercusiones ya no le conmocionan. [...] Las plumas de los intelectuales para beberlo todo -escupitajos de los verdugos y sangre de las víctimas-, para decirlo todo, para hacerlo todo, harán el resto. Los chequeros escribieron en sus hojas de gran tirada que los grupúsculos de militantes pobretones, incansables en servir a la verdad, afectan a millones en Alemania y en Japón. Los más intrépidos intrusos se desembarazarán con una señal de Ejov. Marc Rhein, Andrés Nin, Kurt Landau, Erwin Wolf, Tioli, desaparecidos en Barcelona. [...] Mañana pobres diablos, y que podrían considerarse a sí mimos comunistas, insultarán a Magdeleine Paz, a un Rosmer, “¡vendidos a Alemania, lo ha demostrado el proceso de Moscú!” Con un argumento de este calibre se conservan en la cárcel de Valencia, en la España republicana, bajo la amenaza del pelotón de ejecución, hombres como Julián Gorkin y Juan Andrade. Nunca el socialismo conoció un peligro tan grande. ¿Cómo queréis que el trabajador se encuentre en este laberinto donde el crimen y la insensatez lo acechan a cada paso? Nunca antes nuestro deber había sido más imprescindible.

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