ABANS D’ARA

El tesoro de la Catedral de Barcelona (1936)

Peces històriques triades Per Josep Maria Casasús

El tesoro de la Catedral  de Barcelona (1936)
JOAQUÍN FOLCH Y TORRES 1936
24/08/2021
2 min

De Joaquim Folch i Torres (Barcelona, 1886 - Badalona, 1963), historiador i crític d’art, a La Vanguardia (15-IX-1936). Va contribuir dos cops a salvar patrimoni artístic català. A l’alba del segle XX recuperant romànic a la Vall de Boí. L’estiu del 1936, protegint peces valuoses, com explica aquí i com mostra ara una exposició al MNAC.

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El tesoro de nuestra catedral, debidamente inventariado y fotografiado, ha sido puesto en manos del Gobierno de la Generalidad. La comprobación de su integridad, en el acto de procederse a su incautación material, pudo hacerse (según nos indica la oficina del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico, que dirige nuestro buen amigo el arquitecto Jerónimo Martorell) por medio de algunos inventarios antiguos que poseía el cabildo refrendados y resumidos por otro más moderno hecho por los joyeros Cabot, […] En posesión de tales documentos, y comprobada la existencia de cuanto en ella se indicaba, procedióse, antes de abrir las vitrinas donde eran guardadas las piezas, a hacer fotografías de los conjuntos, visibles tras los cristales […] Se procedió a fotografiarlas una por una, incluso los pequeños joyeles que colgaban de la custodia. Estas joyas colgantes estaban allí en calidad de ofrendas votivas que la piedad secular fue acumulando. Constituyen, por lo tanto, una colección única de joyería de uso personal, ya que existen entre ellas ejemplares del siglo XV y algunos del siglo XVI […] Desde estas fechas, pues, hasta la actualidad estas ofrendas no cesaron. Preside a todas ellas el collar del Toisón de Oro que, según la tradición, fue donado por el Emperador Carlos V, las coronas del Rey de Aragón Martín el Humano y la Silla llamada del rey Martín. […] He aquí una idea del conjunto del tesoro cuyo valor material cuidaron de fijar los tasadores en su día, pero que seguramente dista mucho de tener el que le dieron ciertas informaciones fantásticas que sobre el mismo ha dado la Prensa y que han presentado este tesoro (que todo el mundo conocía y que el turista extranjero y el visitante de la catedral podían visitar todos los días pagando la cuota de una peseta) como algo muy importante que se hallaba escondido y que la perspicacia de unos o los “misteriosos secretos” revelados por una mujer a la policía, habían puesto al descubierto. No. El tesoro de la catedral de Barcelona, conocido, fotografiado, exhibido en las fiestas del culto y las procesiones, y publicado por los tratadistas, no era un misterio para los barceloneses interesados en las cosas de arte, y avergüenza un poco, no que el pueblo lo ignore, pero sí la posibilidad de que las versiones que sobre su “descubrimiento” circularon puedan ser, por descuido lamentable, recogidas en la Prensa, que con ello contribuye a crear un ambiente de misterio dificultoso alrededor de un asunto que estaba en manos del servicio de Defensa del Patrimonio Artístico de la Generalidad desde el primer momento de incautación de la catedral. Dispuestas ya por el Gobierno y cumplidas las órdenes emanadas de las consejerías de Cultura, Hacienda y Economía, la propiedad del pueblo sobre estas bellísimas obras de arte, en algunos casos materialmente preciosas, está asegurada. […].

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